Ubicado a 31 kilómetros de la capital, Santa Ana es conocido como el municipio de los vientos de Honduras.

Las grandes turbinas eólicas que se observan a la orilla de la carretera anuncian la llegada a este lugar y hacen que muchos viajeros detengan sus vehículos para disfrutar al máximo del hermoso paisaje.

Salvador y su inseparable Volkswagen “Rojelia” se han convertido en una sensación en Santa Ana. Le encanta conducir por sus calles acompañado de amigos y visitantes que llegan desde diferentes partes del mundo para disfrutar del agradable clima que ofrece el municipio.

Al finalizar mi visita, me dirigí a las cercanías del campo eólico a eso de las 6:30 de la mañana. Mientras caminaba solo, las personas de cada casa me saludaban con una gran sonrisa y me ofrecían una taza de café. Sin duda, ese gesto de amabilidad, combinado con el clima fresco de la zona, hacen de este sitio un lugar amado por los viajeros.



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